Junts per Catalunya surgió como marca electoral en 2017, heredera del espacio político de Convergència Democràtica de Catalunya, para concurrir a las elecciones autonómicas convocadas tras la aplicación del artículo 155
La formación nació en un contexto de máxima tensión política tras el referéndum del 1 de octubre y la declaración unilateral de independencia, aglutinando al sector del catalanismo liberal y conservador liderado por Carles Puigdemont desde el exilio. Inicialmente se presentó como una candidatura transversal que incluía a independientes y miembros del PDeCAT, partido sucesor de CDC tras su disolución por los casos de corrupción. La victoria electoral de diciembre de 2017, aunque insuficiente para gobernar, consolidó a Junts como uno de los dos grandes polos del independentismo catalán junto a ERC.
La evolución de Junts ha estado marcada por las tensiones internas entre diferentes sensibilidades y la compleja relación con sus socios independentistas
Tras varios años de indefinición orgánica, en 2020 se constituyó formalmente como partido político bajo el liderazgo indiscutible de Puigdemont, lo que provocó la escisión definitiva con el PDeCAT. La formación adoptó un perfil más nítidamente independentista y menos autonomista que su predecesora CDC, situándose en posiciones de confrontación directa con el Estado español. La estrategia política de Junts se ha caracterizado por mantener viva la legitimidad del mandato del 1-O y rechazar cualquier normalización institucional que no pase por el reconocimiento del derecho a la autodeterminación.
En el ámbito estatal, Junts ha mantenido una presencia constante en el Congreso de los Diputados, oscilando entre 4 y 8 escaños según las convocatorias electorales
Su actuación parlamentaria en Madrid se ha caracterizado por un pragmatismo táctico combinado con la defensa de máximos independentistas, aprovechando la aritmética parlamentaria para extraer concesiones al gobierno de turno. Durante la legislatura 2019-2023, mantuvieron una posición de oposición frontal al gobierno de coalición PSOE-Podemos, votando sistemáticamente en contra de los presupuestos y las principales iniciativas legislativas. La figura de Laura Borràs como presidenta del partido entre 2022 y 2024 reforzó el discurso de unilateralidad y confrontación.
Las elecciones del 23 de julio de 2023 situaron a Junts en una posición estratégica decisiva con sus 7 diputados para la formación del nuevo gobierno
Puigdemont, que recuperó la presidencia del partido, lideró personalmente las negociaciones con el PSOE desde Bruselas, logrando arrancar compromisos históricos como la ley de amnistía para todos los encausados por el procés. Este giro pragmático generó debates internos pero se impuso la línea de aprovechar la debilidad parlamentaria del PSOE para avanzar en la agenda independentista. Desde entonces, Junts mantiene un apoyo condicionado al gobierno de Sánchez, amenazando constantemente con retirar su respaldo si no se cumplen los acuerdos pactados, especialmente en lo relativo a la aplicación de la amnistía y las negociaciones sobre financiación singular para Cataluña.