La coalición liderada por Arnaldo Otegi obtuvo más de 330.000 votos distribuidos entre el País Vasco y Navarra, mejorando ligeramente sus resultados respecto a los comicios anteriores. Esta formación, heredera política de la izquierda independentista vasca, se posicionó como apoyo necesario para la investidura de Pedro Sánchez, sumando sus diputados al bloque progresista. Su respaldo al gobierno de coalición PSOE-Sumar se enmarcó en una estrategia de normalización institucional y búsqueda de avances en el autogobierno vasco, logrando compromisos en materia de transferencias competenciales y políticas sociales. La participación de EH Bildu en la mayoría parlamentaria que sustenta al ejecutivo marcó un hito en su trayectoria política de integración plena en las dinámicas del parlamentarismo español.
EH Bildu se constituyó en 2011 como coalición electoral que aglutinó a las fuerzas de la izquierda abertzale vasca, marcando el retorno de este espacio político a las instituciones tras años de ilegalización.
La formación surgió de la unión de Eusko Alkartasuna, Alternatiba, Aralar y los sectores independentistas que habían quedado fuera del juego político tras la ilegalización de Batasuna en 2003. El Tribunal Constitucional inicialmente vetó su participación electoral, pero finalmente pudo concurrir bajo la marca Bildu-EA, obteniendo resultados históricos en las elecciones municipales y forales de 2011. La coalición representó la apuesta de la izquierda abertzale por las vías exclusivamente políticas y democráticas, en un contexto marcado por el cese definitivo de la actividad armada de ETA anunciado en octubre de ese mismo año.
La transformación definitiva hacia EH Bildu se produjo en 2012, cuando Sortu —partido heredero del espacio de Batasuna— pudo finalmente legalizarse e integrarse en la coalición
Bajo el liderazgo de Arnaldo Otegi, quien permaneció en prisión hasta 2016, la formación consolidó su presencia institucional convirtiéndose en la segunda fuerza política del País Vasco y Navarra. La estrategia de EH Bildu se centró en demostrar capacidad de gestión municipal, llegando a gobernar capitales como San Sebastián con Eneko Goia o Pamplona con Joseba Asiron. Este período estuvo marcado por el debate interno entre mantener la confrontación simbólica con el Estado español o profundizar en la normalización institucional, imponiéndose gradualmente los sectores más pragmáticos.
El salto cualitativo de EH Bildu se produjo a partir de 2019, cuando comenzó a perfilarse como alternativa real de gobierno en las instituciones vascas
Los resultados electorales mostraron una tendencia ascendente constante: en las elecciones al Parlamento Vasco de 2020 se quedó a solo dos escaños del PNV, mientras que en las generales de noviembre de 2019 logró 5 diputados en el Congreso, aumentando a 6 en 2023. La formación adoptó un discurso más transversal, incorporando con fuerza la agenda social, feminista y ecologista, intentando superar su tradicional techo electoral. El liderazgo compartido entre Arnaldo Otegi como coordinador general, Maddalen Iriarte como portavoz en el Congreso hasta 2023, y Pello Otxandiano como candidato a lehendakari, representó esta voluntad de renovación generacional y apertura a nuevos sectores sociales.
La participación de EH Bildu en la mayoría de investidura de Pedro Sánchez en 2023 marcó un hito en su estrategia de integración en la política española
Por primera vez, la izquierda abertzale formó parte activa de una mayoría de gobierno en Madrid, negociando medidas sociales y avances en el autogobierno vasco a cambio de su apoyo. Esta decisión, criticada por algunos sectores del independentismo más rupturista, se enmarcó en la estrategia de "proceso de resolución" defendida por Otegi, que busca avanzar hacia la independencia mediante la acumulación de fuerzas democráticas y el reconocimiento internacional. Actualmente, EH Bildu afronta el reto de consolidarse como primera fuerza en las próximas elecciones autonómicas vascas, mientras gestiona las tensiones entre su vocación institucional y el mantenimiento de su identidad como movimiento transformador y soberanista.